| Año Polar Internacional |
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En medio de todo el trabajo de gabinete: analizando los datos registrados durante el año en las sondas para ver posibles ajustes o complementos en la investigación, y en medio del trabajo de campo: exploraciones en el glaciar, aforos en el río para ajuste de curva de calibrado y parámetros, reconocimiento de cambios significativos en el glaciar, exploración de otros frentes del casquete Collins…, aparece una tarea más. Se abre en España la convocatoria para el Año Polar Internacional. Tenemos nuestro proyecto GLACKMA incluido ya y aceptado en dos proyectos líderes: CLICOPEN para las investigaciones antárticas y GLACIODYN para las árticas. Tenemos por tanto que presentarnos a esta convocatoria abierta en España…, pero lo tenemos un poco difícil. Necesitamos bastante coordinación e intercambio de información por internet con el resto del equipo que participará en el proyecto, y aquí en las bases en las que podemos acceder a internet, éste es muy lento, excesivamente lento y la mayor parte de las veces intermitente, unas veces funciona y… otras no. Además, no tenemos posibilidad de imprimir documentos para trabajar con ellos a la vista, es decir, todo tiene que ser a través de la pequeña pantalla del portátil. Con paciencia Adolfo y yo empezamos a preparar nuestro plan de trabajo con esta nueva tarea. Hay que coordinarlo con el trabajo de campo y siempre teniendo en cuenta que la meteorología es la que manda aquí. Si queremos sacarlo adelante, tenemos que disminuir las horas de sueño, pero a veces tras un duro trabajo en la intemperie se hace difícil. Son unas semanas de intenso trabajo…, lo más desesperante es el intercambio de documentos por internet y el tiempo…, que se nos echa encima. La propuesta de trabajo que queremos hacer para el Año Polar Internacional es bastante completa. La idea básica es continuar con los fundamentos del Proyecto GLACKMA que pusimos en marcha en el 2001, implementando glaciares como sensores naturales del calentamiento global, utilizándolos como registro continuo para estimar la evolución temporal del calentamiento global y su distribución según latitudes en ambos hemisferios. De esta manera se trata por un lado de mantener operativas las 4 Cuencas Piloto Experimentales -CPE- que ya tenemos instaladas: CPE-BCAA-62ºS en la Antártida Insular, CPE-ZS-51ºS en la Patagonia Chilena, CPE-ALB-79ºN en Svalbard y CPE-KVIA-64ºN en Islandia. Y por otro, implementar nuevas CPE a diferentes latitudes que generen más registros continuos, para poder así establecer la evolución del calentamiento global según latitudes. Así los nuevos lugares posibles son: Península Antártica cerca de la Base Ucraniana Vernadsky (Lat. 65ºS); Antártida Continental cerca de la Base Rusa Novolazarevskaya (Lat. 71ºS); en Antártida Insular, cabo Shirreff isla Livinsgton (Lat. 62ºS); en el Ártico Canadiense, Ellesmere, el glaciar Grisefiord (76ºN); en el Ártico Ruso en los glaciares Obruchev (Lat. 67ºN) y IGAN (Lat. 67ºN); y en Suecia, el glaciar Storglaciären (Lat. 67ºN). Los tres últimos, estando ubicados a la misma latitud tienen diferente altitud y se emplearían para analizar la influencia de esta última en la descarga glaciar. Con todas estas estaciones se estarían registrando datos con los que poder hacer estudios de hidrología, geofísica, estadística y simulación numérica, encaminados todos ellos al conocimiento y análisis de la pérdida de masa glaciar. El grupo de trabajo de los que nos planteamos esta investigación es internacional, y dentro de la parte española, nos coordinamos un equipo de la Universidad de Salamanca y otro de la Universidad Politécnica de Madrid. Y sólo gracias a la fantástica coordinación y verdadera labor de equipo se consigue presentar todo a tiempo. Ahora sólo resta esperar y ver si hay suerte y es aceptado.
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