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Una nueva alternativa

 

 

De nuevo en nuestro glaciar Kviarjökull y de nuevo cubierto todo de una densa niebla baja acompañada de una fina y continua lluvia. Hay que cambiar los planes y buscar otra alternativa. Nos moveremos hacia el norte de Islandia, mejor dicho subiremos al extremo noroeste de la isla. El camino será largo y llevará su tiempo ya que hay un montón de kilómetros para realizar por pistas sin asfaltar. Pero tenemos días suficientes para poder hacerlo.

¿Cuál es el objetivo que nos hemos propuesto? Alcanzar el casquete glaciar Drangajökull que se encuentra en esa parte de la isla. Habíamos explorado sus diferentes salidas de agua en una expedición que hicimos en 1999 y habíamos localizado una de esas lenguas glaciares -la llamada Kaldalon- en la cual sería posible medir la descarga glaciar de manera similar a cómo lo estamos haciendo en el Kviarjökull.

Posteriormente en el 2000 Adolfo había invitado a una nueva expedición a Islandia a un grupo de espeleólogos de Estella, su ciudad natal. Y uno de los objetivos que cubrieron aquel verano fue comenzar a tomar algunas medidas de descarga glaciar en el Kaldalon, así como explorar el frente del glaciar, las salidas de agua y los ríos subglaciares. Desde entonces no hemos vuelto al mismo, así que será muy interesante estudiar los cambios sufridos por el glaciar en esta última década.

Y ¿por qué no continuamos con las mediciones en el Kandalon, ni llegamos a instalar nunca una estación de registro en él? Porque se encuentra bajo los efectos de zona geotérmica próxima. Según le dijo a Adolfo un habitante del lugar –bueno, uno y el único que habitaba allí en el 2000- había ocurrido en 1991 un jokulhlaupt (recordad, que llaman así a las salidas violentas de agua en un glaciar cuando se funde rápidamente gran cantidad de hielo, debido a efectos geotérmicos). De hecho le contó que su casa, ubicada cerca de la desembocadura del río del Kaldalon en el mar, casi fue alcanzada por la enorme crecida debida a ese jokulhlaupt.

Y aunque sí es cierto que podríamos medir la descarga glaciar en ese lugar, no nos valdría para lo que estamos investigando nosotros, seguir la evolución del calentamiento global, ya que tendríamos ese efecto geotérmico que incrementaría los valores medidos. Esa es una de las razones por las que no fue sencillo elegir un lugar de medida –el Kviarjökull que tenemos monitorizado- en Islandia para nuestro trabajo. Es otra condición más para tener en cuenta además de las condiciones habituales que necesitamos para seleccionar una cuenca glaciar: que sea un río no exageradamente grande para poder aforar por vadeo, que la cuenca glaciar que drena en el río seleccionado la podamos definir con precisión, que todos los ríos del frente glaciar se junten en uno sólo antes de desembocar en el mar, que en ese trayecto en el que circulan juntos sea posible encontrar un punto donde fijar las sondas, que los cambios en los cauces de los ríos debido a fuertes salidas no afecten al lugar seleccionado para fijar las sondas, que no sea excesivamente complicada la logística para llegar al lugar… Además de estos detalles, aquí debemos de tener en cuenta que el glaciar seleccionado esté fuera de posibles efectos geotérmicos que puedan falsear las medidas. Para esto último, la decisión final del Kviarjökull nos la ayudó a tomar nuestro amigo Sigurdur, que ocupa un importante cargo en el Ente de la Energía Geotérmica en Islandia.

Nos ponemos en marcha camino de nuestro próximo objetivo: el Drangajökull. El viaje será largo y tendremos que recorrer un montón de pistas por Islandia, pero el objetivo merece la pena.