| 2 Septiembre |
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¡Vaya! Si que han quedado las zonas altas nevadas. ¡Qué bonito! Ya va entrando el inverno. En estas latitudes los cambios estacionales son muy bruscos. De hecho casi no hay ni otoño, ni primavera, se pasa del verano al invierno enseguida. Por fin, sentados en la avioneta rumbo a Ny-Alesund… y rifle en mano. La media hora del vuelo es impresionante. Si bien teníamos nubes en la salida y también en la llegada, el trayecto fue espectacular, sobre el maravilloso paisaje del noroeste de Spitzberg. Sus picos o nunataks cubiertos de nieve y sobresaliendo entre los glaciares. ¿Sabéis que nunatak es un término esquimal, inuit en concreto, que se ha adoptado en glaciología y significa “territorio aislado”? Se refiere justamente a esos picos que son un territorio firme y libre del hielo que los rodea. Está claro lo que describen, si lo pensamos desde el punto de vista de los esquimales. Os podéis imaginar qué cantidad de fotografías, una tras otra, con estos paisajes tan maravillosos como incontaminados. Llegamos a Ny-Alesund y los encargados del AWIPEV nos atendieron enseguida. Sabían de nuestra prisa por irnos a trabajar y a las 14:00 horas ya estamos subiendo a la zodiac que maneja el líder francés del IPEV. Nos lleva a la costa a medio kilómetro de un refugio francés –la base Corbel- donde no hay nadie ahora y podemos quedarnos. Nos ayuda a subir todo el material desde la playa hasta la base y se despide de nosotros. Quedaremos en contacto por radio por si necesitamos algo y quedó en pasarnos cada la día la predicción meteorológica, para que nos oriente en nuestro trabajo. Rápidamente clasificamos el material y lo transportamos en dos viajes hasta las proximidades del cañón de “La Goule”, del río que sale de nuestro glaciar, donde debemos de hacer parte de la instalación. Desde la Corbel nos queda tan sólo a 1 km, menuda diferencia de los 11 km desde Ny-Alesund. Lo primero, vaciar los datos de la sonda que está actualmente instalada. Puedo establecer contacto con el ordenador, pero no logro vaciar los datos. Intento varias veces y nada. Sin embargo la sonda parece funcionar. Me deja un poco preocupada…, esperemos que esté funcionando y de alguna manera pueda extraer los datos. Sería una faena tanto esfuerzo realizado y que tengamos ahora una laguna en la serie temporal. La verdad es que me quedo un poco triste… Pero ahora tengo que olvidarme de ello y centrarme en la instalación. Botas y al agua. Adentrándonos en el cañón, comenzamos sujetando la sonda a una barra, que hincamos en el lecho del río y fijamos en la pared. No es nada fácil, las condiciones no son nada cómodas, con el paso de las horas los pies se nos quedan sin sensibilidad, porque la temperatura del agua apenas llega a 1ºC. En el ambiente está entre -1ºC y 1ºC, y por eso aunque comienza a caer algo de agua, se transforma en agua-nieve rápidamente y nos deja trabajar. Tenemos una escala de 10 metros colgada en el cañón y así la aprovechamos, ahora que estamos ahí abajo en el lecho del río, para tener colgadas todas las herramientas que necesitamos y evitar que vayan al agua. Cada herramienta con su cuerda, su mosquetón y a la escala. Esto ralentiza el trabajo, pero no nos damos cuenta de las horas que pasan, sólo de lo bien y seguro que nos está quedando. Comienza a llover y bastante fuerte. Miramos entonces el reloj y tras comprobar que son ya más de las 23:00, decidimos hacer una paradita. Vamos al refugio a preparar alguna crema para comer que nos entone un poco, y aprovechamos para escribiros esta crónica de hoy. Habéis tenido suerte, gracias a la lluvia os podemos contar las cosas con un poco más de detalle. Ahora después de comer algo si la lluvia se hace más suave, regresamos al cañón. Si continúa, aprovecharemos para dar una cabezadita. Trabajar a la intemperie horas y horas con nieve es soportable, pero con lluvia, a la larga, siempre terminas mojado. |