| El blanco manto Ártico |
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La nieve ártica ya nos ha venido a saludar, hizo gala de presencia en el camino de regreso del Norsk Polar Institut (NPI) en Ny-Alesund, hasta nuestro campamento base en las proximidades del glaciar Austre Lovenbren. Eran las 3:30 de la madrugada cuando dejamos el NPI, después de haber enviado vía internet, un paquete de información a España. Tuvimos algunos problemas con la conexión y ello hizo que termináramos más tarde de lo previsto. Pero …. ¿qué importa?, es siempre de día, contamos con plena luz para regresar a cualquier hora. Tenemos que irnos acostumbrando a esta nueva situación, a este gran privilegio que nos ofrece la latitud 79ºN. Fue una sorpresa enorme salir del NPI y encontrar la nieve, habíamos entrado con pleno sol brillando en el horizonte. Los copos blancos decidieron acompañarnos durante los 11 kilómetros de recorrido. A estas horas de la madrugada, los numerosos ríos que tenemos que atravesar en el camino, llevan menos agua. Claro, provienen de los diversos glaciares que nos rodean y al descender la temperatura, disminuye el hielo que se funde y por tanto, su salida líquida. No es una consecuencia inmediata, hay un desfase de algunas horas. Este hecho facilitaba nuestro regreso, pues teníamos dos opciones para cruzarlos: descalzarnos y sentir el "frescor" de un agua próxima a los 0ºC o realizar un buen "salto de longitud". Optábamos por esta última, aunque las condiciones son muy diferentes a las que estaba acostumbrada cuando hacía atletismo. Aquí el terreno es blando, la ropa y las botas son más pesadas que ligeras y la mochila en la espalda te añade unos cuantos kilos más, …. pero el estímulo para realizar un buen salto es mayor. A las 5:30 llegamos al campamento y la nieve seguía cayendo, suavemente, pero iba cubriendo los nunataks que rodean nuestro glaciar, cambiando por completo el paisaje que vislumbrábamos desde las tiendas.
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