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¿Ganaremos el pulso al diablo?
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¿Ganaremos el pulso al diablo?
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El cañón del Diablo nos lo estaba poniendo difícil. Parece querer que nos vayamos de aquí sin poder llegar a conocer cómo es el drenaje del glaciar Austrelovenbreen este año.

Nuestra estrategia de trabajo para vencerle ha tomado varias alternativas, para no dejar ni un solo resquicio por dónde se nos escape el mencionado Diablo. En primer lugar y como base de todo: trabajo, trabajo y trabajo. Menos mal que las jornadas son todo lo largas que queramos o mejor dicho necesitemos, y que aquí no existe el problema de la puesta del sol o la llegada de la noche.

Del verano anterior conocíamos muy bien el comportamiento del glaciar, el agua que drenaba, cuándo tenía los máximos y los mínimos, cómo eran sus fluctuaciones. Habíamos conseguido una perfecta correlación entre el caudal drenado y algunos parámetros hidráulicos que medíamos en el cañón de La Goule, como el nivel y la conductividad. Puedo decir, que "lo teníamos en nuestras manos".

Ahora han cambiado muchas cosas. Con esa captura hecha por el cañón del Diablo, de parte del drenaje glaciar, tenemos que meternos de nuevo en sus entrañas y desvelar su secreto. Sí, es cierto, ahora tenemos dos ríos donde trabajar, lo que significa duplicar el esfuerzo a realizar. Pero también es verdad que la información del año pasado nos da enormes pistas para avanzar.

Sin perder un solo instante y tras haber descubierto al Diablo "vaciando" parte del agua que drena  nuestro glaciar, habíamos instalado un sensor piezoresistivo en sus aguas, marcando en continuo el nivel.

Y sistemáticamente cuando hay variaciones en el nivel, vamos realizando aforos en el río. ¿Cómo?. Obtenemos en primer lugar el perfil de calado del río, en la zona de medida. Perfil que no es estable pues cambia con las fluctuaciones de nivel, sobre todo cuando son fuertes y hay grandes acarreos.

Dividiendo en secciones imaginarias este perfil, medimos las velocidades con un micromolinete. Así, sección y velocidad nos permiten calcular el caudal para ese nivel de agua en el río.

Como estas medidas no se pueden realizar en continuo, tenemos que ser nosotros los que las calculemos para los diferentes niveles del río. Estos valores nos permitirán después, obtener la curva de ajuste entre nivel y caudal de manera continua.

Pero ahora no es un río donde tenemos que aforar, son dos: el del cañón del Diablo y el de la Goule. Ya que este último con la captura realizada de parte de su flujo, ya no sigue las mismas relaciones que el año anterior habíamos conseguido obtener.

En este último, tenemos un sensor presiométrico instalado que además del nivel en continuo, nos registra otros parámetros hidráulicos: la temperatura y la conductividad. Parámetros que trataremos de relacionar con el caudal drenado para terminar conociendo cuanta cantidad de hielo se pierde en forma de agua en el glaciar Austrelovenbreen.

¿Damos un vistazo rápido por uno de estos aforos?: Te pones las ropas todavía mojadas del anterior, comienzas aforando en el cañón de La Goule. Recorres el kilómetro y cuarto que lo separa del cañón del Diablo, andando entre el sandur que está en parte colonizado por la tundra ártica. Recorrido que sirve para "entonar" los pies del aforo anterior. Llegas al Diablo, entras de nuevo en el agua que fluye casi a 0º y al finalizar el aforo regreso al campamento base, situado al lado del cañón de La Goule.

Foto35Quitas las ropas mojadas que llevas encima durante esta hora y media que dura la maniobra. Las escurres lo que tus manos frías te permiten y las cuelgas para que el viento continúe con la maniobra del secado.

Después de pasado un buen rato, comienzas a sentir un intenso dolor en los pies. Eso es buena señal, comienzan a reaccionar ….. Pero muchas veces, casi no pueden pasar a la etapa siguiente, en la que empezarías a recuperar la sensibilidad en ellos poco a poco, ¿por qué? Pues de nuevo hay un cambio en el nivel del río, valor que no tenemos en nuestra tabla de trabajo, y es necesario volver a aforar. Sin pensarlo demasiado - para no arrepentirte -  vuelves a ponerte las ropas todavía mojadas …. y la historia se repite.

Poco a poco vamos observando cómo nuestro trabajo va avanzando y así aforando en medio del agua casi helada, aguantas con ilusión convencido de que le vamos a ganar el pulso al Diablo.